¡Hola, soy David González!

Nací en España, donde vivo en la actualidad. Crecí en una familia de emprendedores, así que desde muy pequeño ya aprendí acerca de lo que suponía ser empresario tradicional.

Nunca se me dieron bien los estudios, así que los abandoné y comencé a trabajar con 15 años en una empresa de mis padres, como mozo de almacén, cargando y descargando camiones. 

Siempre he sido muy trabajador y responsable, así que pronto me hicieron encargado, cosa que no fue fácil ya que supervisaba el trabajo de personas mucho mayores que yo. Con esa edad ya comencé a aprender sobre liderazgo, empatía y trabajo en equipo.

Después de esto tuve varios trabajos como mecánico, maquinista e incluso limpiador de cristales. Pero en todos esos trabajos me sentía insatisfecho, quería algo más, y sabía que era posible. ¡Quería construir un futuro mejor!

Mientras trabajaba no dejaba de imaginar y pensar qué negocio podía construir con poca inversión, ya que no tenía muchos ingresos.

El que busca ¡Encuentra!

En el año 2004 conocí la industria del MLM a través de una publicidad que dejaron en el parabrisas de mi coche. ¡Que tiempos aquellos! Así descubrí el Network Marketing y decidí emprender. ¡Y comenzó la aventura!

Desde entonces lo desarrollo como profesión. Comencé en una gran empresa, de las pioneras, distribuyendo productos de nutrición celular y cuidado personal, ¿adivinas cuál? 

Aprendí las bases imprescindibles sobre mentalidad, desarrollo personal y financiero y liderazgo. Desde entonces, he sido distribuidor independiente de varias compañías, consiguiendo alcanzar los rangos más altos y generando ingresos de 6 cifras, eso me ha dado la oportunidad de ser parte del corporativo de empresas, asesor y desarrollador de planes de compensación y Código Master. Si tuviera que elegir los 3 valores más importantes que me han ayudado en obtener estos resultados, sin duda elegiría:

DETERMINACIÓN

ENFOQUE

PASIÓN

Debo confesarte que hay algo más… En 2007 conocí al que sería uno de mis principales motores. Mi por qué más poderoso: mi primer hijo. Ahí descubrí que ya no había vuelta atrás, ya no se trataba solo de mi, sino de mi familia. 

¡Ahora tengo 3! Mi familia es mi motor, mi principal motivación.